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Alfabetismo Financiero: La importancia de enseñar a nuestros hijos cómo usar su dinero

Hace unas semanas, durante una reunión, alguien comento sobre la falta de una materia o asignatura sobre cómo hacer crecer su dinero. Su preocupación era válida: “Salimos de la escuela, como adultos, listos para trabajar, pero sin saber qué haremos con el dinero que ganamos. No conocemos las opciones para invertir nuestro ingreso, ni tampoco cómo construir de forma inteligente un patrimonio para nuestros hijos”.

El argumento, sí bien cierto, podría replantearse. ¿Por qué esperar hasta tener “cierta edad o grado escolar” para recibir una educación financiera? Los conocimientos relacionados al dinero pueden y deberían enseñarse desde los primeros años. Así como nuestros niños aprenden a abrocharse las agujetas y crecen en hábitos como lavarse los dientes, también pueden hacerse conscientes desde pequeños del valor del dinero, de cómo ganarlo, ahorrarlo, gastarlo y donarlo.

¿Qué es el alfabetismo financiero?

La definición más básica de alfabetismo, o su término en inglés literacy, se refiere a la capacidad de leer y de escribir. Sin embargo, es común que el término se acompañe por una palabra más y se refiera a las competencias básicas para desenvolverse en un área específica de conocimiento. Por ejemplo, hablamos de alfabetismo digital al referirnos a las habilidades para realizar tareas en el ámbito digital y al alfabetismo científico, comprendido como el conocimiento más general sobre los fenómenos de la vida diaria.

Por su parte, el alfabetismo financiero es un término de creciente interés en los últimos años, particularmente en países desarrollados. La propia Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), ha definido la educación financiera como “el proceso a través del cual los consumidores e inversionistas mejoran su comprensión de los productos financieros, los conceptos y los riesgos”.

A través de dicha formación, las personas desarrollan las habilidades y confianza necesarias para ser más conscientes de los riesgos y oportunidades, toman decisiones informadas y llevan a cabo acciones efectivas para mejorar su situación financiera. La importancia de la educación financiera

Si hiciéramos una encuesta entre la comunidad infantil de nuestros hijos sobre los temas que más preocupan a los padres, seguramente encabezarían la lista los ligados a la economía y las finanzas del hogar. Y es que el acceso a empleos bien remunerados es tan importante como administrar adecuadamente los ingresos y gastos de una casa, entender cómo funciona una hipoteca o procurar un plan de ahorro para el retiro.

Está comprobado además que la educación financiera guarda una correlación positiva con la reducción de la pobreza y la inclusión financiera. Los ciudadanos con una mayor educación financiera entienden mejor las políticas económicas de sus países, gestionan adecuadamente sus finanzas y son consumidores más inteligentes.

La educación financiera impacta por tanto no sólo a las personas y a los hogares en particular, sino también a las economías en su conjunto.

¿Por qué debería enseñar a mis hijos sobre el dinero?

Una frase popular sobre los niños es que “son como esponjas”, para referirse a la facilidad con que los pequeños pueden asimilar cualquier conocimiento. Según los expertos, los primeros ocho años representan una ventana de oportunidad para el desarrollo de habilidades de motricidad fina y gruesa, la consolidación de hábitos, como la limpieza y el orden, e incluso para el aprendizaje de habilidades socioemocionales y virtudes, tales como el autodominio o el respeto.

En los primeros años, el cerebro de un niño realiza conexiones neuronales a niveles asombrosos. Y lo maravilloso de estos aprendizajes, que en ocasiones podrían parecer complejos, es que pueden adquirirse a través de juegos e incorporarse en casa para reforzar otros comportamientos positivos, como el orden y la responsabilidad.

¿Qué pensarías si te dijera que puedes enseñar a tu hijo de siete años de una forma divertida algunos conceptos básicos como el ahorro o más complejos, como fondos de inversión e incluso sobre criptomonedas? Suena somo una locura, pero no lo es. Reconocidos economistas y las organizaciones como la OCDE han insistido en que la educación financiera debe comenzar a enseñarse a una edad temprana.

Hacia un alfabetismo financiero para los niños

  • El alfabetismo financiero es la información, conocimientos, habilidades, actitudes y confianza para el uso inteligente del dinero.
  • Especialistas en el desarrollo de la niñez destacan la ventana de oportunidad de los primeros años para enseñar a los niños sobre hábitos, comportamientos y virtudes que a la larga les permitirán un buen vivir.
  • Conceptos básicos como el ahorro u otros más complejos, como los fondos de inversión, puede enseñarse desde casa a través de apps con juegos educativos y dinámicas sencillas, que además ayudan a reforzar comportamientos deseables como la responsabilidad y la honestidad.